Viaje a Madrid

A principios de mes, Sama y yo bajamos a Madrid unos días, para celebrar con la familia y como escapadita.
Siempre que vamos, es habitual que vayamos a chafardear libros en la cuesta de Moyano, donde, esta vez, encontramos un tesoro con el que aprender y seguir indagando en el camino interior.
Después, nos dirigimos al Retiro (un lugar al que solía ir para encontrarme cuando me saturaba de Alcalá). Y siempre, siempre, siempre, visitamos la escultura de el ángel caído, no por creencias satánicas, si no porque es la única que existe de éste y nos gusta pensar que, en la mitología cristiana, se reveló porque no estaba de acuerdo con la norma impuesta por Dios y más cosas a nivel esotérico que darían para largo y tendido.

Nos encanta pasear xinoxano, visitando los árboles antiguos del parque y cuando quisimos, salimos y comenzamos una nueva aventura.

En este viaje, fuimos a la biblioteca Nacional, un espacio al que teníamos ganas de conocer los dos, donde tenían un par de expos muy interesantes: La divina comedia de Dante y otra llamada Luces del Norte, que trataba sobre ilustraciones miniaturistas de la Edad Media. Los libros tan antiguos eran una pasada, las tipografías de la época y los grabados de las ilustraciones que representaban escenas del infierno de Dante, una maravilla.
Luego, con las miniaturas quedé impresionada. Todo aquello lo había estudiado en historia del arte, y además, realizado en restauración y sabía personalmente el trabajo que había detrás… Impresionante. Todos los dorados eran de pan de oro, con el trabajo que tenía realizarlo en sí y después “pegarlo”. Todos los detalles y florituras para enmarcar alguna página… Eso era trabajo y no Photoshop, qué queréis que os diga.
Por temas de covid, la biblioteca en si estaba cerrada, pero no nos importó, porque iremos la próxima vez.

Nos entró un tanto de hambre, allá sobre las cuatro y media de la tarde y fuimos de paseo sin rumbo fijo, hasta que dimos con un restaurante que nos llamó mucho la atención y entramos de cabeza. No sabemos si fue por la energía cálida que transmitía, por la decoración o el qué…

Cuando entramos a @lahummuseria nos trataron super bien. Hacía mucho que no encontrábamos personas amables y profesionales en la hostelería.

La comida estaba riquísima, y además es vegetariano
. Nos recomendaron algunos platos, a cual más rico y los postres… Mmmm!! ❤️
Lo divertido fue cuando Sama fue al servicio y cuando vuelve me dice “enseñan hebreo” todo contento. Después, cuando tuve que ir yo, me encontré en el lavabo de mujeres el cuadrito que habla sobre el feminismo que os he dejado en la foto. Salí encantada también jajaja

Tras la sobremesa, comenzamos a leer el libro que habíamos comprado y al que le teníamos muchas ganas. Sama ya llevaba tiempo estudiando sobre

Cábala y yo conocía por encima, y encontraba muy curiosa la similitud de conceptos junto con otros libros esotéricos.

Finalmente, quisimos buscar una librería esotérica para ver si encontrábamos algún libro que nos llamara tan fuerte como lo había hecho este. Nos pateamos Madrid, para al final entrar en una tiendita muy noventera y no encontrar nada para nosotros. Lo tomamos como que este era el libro del viaje y de momento no había más que rascar.

Así que, volvimos reventados a Alcalá, como bayetas (como decía mi abuela) y estuvimos tranquilos y leyendo el resto de la noche.

El resto de días los disfrutamos con la familia (:

¿Qué vegetarianos nos recomiendas en Madrid? ¿Conoces otros títulos sobre la Cábala? ¿Y alguna librería esotérica en Madrid?
Esperamos tus comentarios para nuestro próximo viaje.

Gracias por leer 😘
Shana



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